En una ceremonia llena de emoción y devoción, el Papa Francisco aprobó los decretos de cinco Siervos de Dios en el hospital Gemelli en Roma. Entre ellos, se encuentra la esperada canonización del Beato venezolano José Gregorio Hernández y del italiano Bartolo Longo, quienes serán proclamados santos por la Iglesia Católica.
Este evento, que se llevó a cabo el pasado 19 de junio, fue un momento histórico para la comunidad católica, ya que estos dos nuevos santos son considerados como ejemplos de fe y giro al servicio de los demás.
El Beato José Gregorio Hernández, sabido popularmente como «El médico de los pobres», nació en Isnotú, Venezuela, en 1864. Durante su vida, dedicó su carrera médica a atender a los enfermos más necesitados, ofreciendo sus servicios de forma gratuita y sin distinción de credo o posición social. Además, fue un gran defensor de la educación y la ciencia, y siempre se preocupó por el bienestar físico y espiritual de sus pacientes.
Su labor fue reconocida por la Iglesia Católica, quien lo beatificó en 1986, después de que se comprobara un milagro atribuido a su intercesión. Sin embargo, su fama de santidad trascendió las fronteras de Venezuela, convirtiéndose en un ejemplo para muchos fieles en todo el mundo.
La canonización del Beato José Gregorio Hernández ha sido un deseo largamente esperado por los venezolanos, quienes lo consideran como un genuino ejemplo de amor y caridad hacia los más necesitados. A través de su vida y su obra, nos enseña la importancia de servir a los demás con humildad y generosidad, sin esperar nada a cambio.
Por otro lado, el italiano Bartolo Longo será también proclamado santo por la Iglesia Católica. Nacido en Latiano, Italia, en 1841, Longo fue un abogado que se alejó de la fe durante su juventud. Sin embargo, gracias a la ayuda de su amigo el Beato Mariano de la Cruz, se convirtió y dedicó su vida a propagar la devoción al Rosario y a la Virgen María.
Bartolo Longo fundó la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Pompeya, una de las iglesias más importantes de Italia, y trabajó intrépidamente para difundir la devoción al Santo Rosario en todo el mundo. Su labor como apóstol del Rosario fue reconocida por la Iglesia, que lo beatificó en 1980.
La canonización del Beato Bartolo Longo no solo es un reconocimiento a su labor como apóstol del Rosario, sino también a su conversión y su vida de giro al servicio de Dios y de los demás. Su ejemplo nos inspira a perseverar en nuestra fe y a buscar el bienestar de los demás, especialmente de aquellos que más lo necesitan.
La proclamación de estos dos nuevos santos nos invita a reflexionar sobre la importancia de la caridad y el servicio en nuestras vidas. El Papa Francisco, en su mensaje durante la ceremonia de aprobación de los decretos, destacó la necesidad de seguir el ejemplo de estos siervos de Dios, quienes con su vida y su obra nos enseñan a vivir el Evangelio en nuestra realidad actual.
Además de los decretos de canonización, el Papa también aprobó los decretos de heroísmo de virtudes de otros tres Siervos de Dios, quienes serán declarados Venerables. Entre ellos, se encuentra la hermana María del Carmen González-Valerio, una religiosa mexicana que dedicó su vida a la educación y formación de jóvenes en situación de pobreza y vulnerabilidad.
Esta ceremonia, aunque celebrada de manera discreta debido a la pandemia, nos